“La educación diabetológica es primordial en esta enfermedad”

El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes, que este año se centra la enfermedad en el niño y el adolescente. La doctora Raquel Barrio, responsable de la Unidad de Diabetes Pediátrica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, nos ofrece en esta entrevista, una visión más cercana sobre cómo se vive esta enfermedad en edades tan tempranas.

¿Cómo afecta la diabetes a un grupo tan especial como son los niños y adolescentes?

Primero hay que tener en cuenta que existen dos tipos de diabetes: tipo 1 y tipo 2. La diabetes tipo 1 es la más frecuente en la edad pediátrica, y su incidencia es variable, por lo que podemos decir que en España oscila entre el 15 y el 20 por cien mil niños menores de 15 años.

Con respecto a la diabetes tipo 2, y en contra de lo que se cree, no se ha producido un incremento de esta clase de patología en nuestro entorno. Es en países como EEUU y Japón donde se ha producido un aumento de casos en niños, pero no en nuestro país. Nosotros todavía no tenemos prácticamente diabetes tipo 2 en España.

Lo que sí hemos comenzado a ver es mucho niño obeso que empieza a tener alteraciones que podemos considerar como prediabetes, pero la diabetes tipo 2 en nuestro país en la edad pediátrica es muy minoritaria

 

¿Cuáles son las principales trabas a las que tienen que hacer frente estos pacientes?

Esta es una enfermedad compleja, y en los niños esa complejidad es aún mayor. Por ejemplo, como se sabe, en la diabetes tipo 1 lo que se necesita es el aporte de insulina cada vez que se ingiere alimento, además de una insulina para cubrir el resto de la noche, y el resto del tiempo que no se come. Esto supone que hay que pincharse tres, cuatro, o hasta cinco veces al día, y esto ya es un hándicap para el niño.

Además, también hay que adoptar esa insulina a la cantidad de hidratos de carbono que se toma en cada ingesta, por lo que hay que medir esos hidratos de carbono y para ello también hay que saber la glucemia que se tiene en el momento en que se va a poner la insulina. A esto, hay que sumar que también es necesario adaptar el ejercicio que realiza el niño a esas dosis de insulina.

Todo esto son aspectos que el niño o el adolescente con diabetes tienen que tener en cuenta en su vida diaria, con lo cual necesitan una buena educación diabetológica para saber cómo tratar su enfermedad, que es la que se imparte en las unidades de diabetes por parte de las educadoras en diabetes pediátrica.

¿Y los padres, cómo les afecta a ellos?

A los padres esta enfermedad les afecta totalmente porque son ellos los que tienen que llevar el control de la diabetes de su hijo tanto por el día como por la noche, hasta que éste llega a la pubertad y puede ir poco a poco tomando las riendas de su diabetes, y eso requiere mucha participación. Además, al mismo tiempo, tienen que informar a los profesores y al colegio, ya que el niño pasa allí muchas horas, para que éstos colaboren en el control de la enfermedad del menor.

Son muchas cosas y muy complejas, y a la vez, fundamentales si queremos mejorar el control de esta enfermedad. Y para una persona que no se dedica a la sanidad es un cambio tan total, en el que es necesario saber valorar en la vida diaria tantas cosas, que necesitas asimilarlas poco a poco y contar con gente que te apoye.

Por eso, insisto en es tan necesaria una adecuada educación diabetológica y tan importante el papel fundamental que realizan las educadoras en diabetes pediátrica porque ésta es una enfermedad de la que tanto el paciente como la familia debe estar pendiente las 24 horas del día, y para la que tienen que conocer a fondo muchas cosas que son complejas y para las que necesitan una formación continuada que además se lleve a cabo por gente muy especializada. Y es que en la diabetes infantil la educación es primordial.

¿Cuáles son las principales consecuencias a largo plazo que acarrea esta patología?

La diabetes tipo 1 es una enfermedad que tiene mucho riesgo de complicaciones crónicas. Éstas pueden afectar a muchos órganos porque son complicaciones secundarias de afectación de los vasos pequeños, de modo que puede afectar a la retina y conllevar pérdida de visión, o puede afectar al riñón y llevar a una insuficiencia renal o incluso a la diálisis y al trasplante… Puede afectar a muchos vasos, y, en consecuencia, a diversas zonas del organismo.

Pero todo esto es prevenible, o por lo menos retrasable, con un buen control de la enfermedad, basado, sobre todo, en un buen control de la glucemia.

¿En la actualidad el tratamiento que se lleva a cabo es efectivo? ¿Hacia dónde cree que se dirige ahora la investigación en esta enfermedad?

Sí que es efectivo. Creo que en España tenemos una buena cobertura para el tratamiento de la diabetes tipo 1 que es la que se lleva a cabo en los centros hospitalarios, en las unidades específicas de diabetes.

Evidentemente, no contamos con el número de personal que sería absolutamente necesario porque, sobre todo, faltan educadoras a tiempo total y en un número adecuado a los pacientes, pero la cobertura sanitaria en general es buena y los pacientes pueden contar con las técnicas y herramientas que necesitan, ya sean tiras reactivas, o sistemas de administración de insulina. Incluso hay niños que también se benefician del tratamiento con bombas de infusión continua de insulina o con sistemas de monitorización continuada de glucosa.

En cuanto a los tratamientos futuros, aparte de la investigación de la búsqueda de células madre de la que tanto se habla ahora, yo creo que los mayores avances en la diabetes se están haciendo con la tecnología y con la posibilidad de tener bombas de infusión continua de insulina y de sensores para la monitorización continuada de glucosa.

Y en este sentido, ahora está en marcha la búsqueda de lo que llamamos “el asa cerrada”, para unir esta bomba con el sensor y con unos sistemas de algoritmos que van a calcular la dosis de insulina que pueda necesitar el niño en un determinado momento teniendo en cuenta su glucosa y la velocidad a la que se modifica, y eso es el futuro más próximo. Y en el futuro ya más lejano supongo que la investigación irá hacia la búsqueda de una cura de la enfermedad

¿Está la sociedad informada y concienciada sobre la importancia de esta patología?

Creo que no, porque si bien la diabetes tipo 1 es la segunda enfermedad crónica más frecuente en la edad pediátrica y la enfermedad metabólica más frecuente en esta franja de edad, lo cierto es que todo el mundo cuando conoce algo de la diabetes la relaciona en el adulto, no en los niños.

Por ello hay que concienciar a la población en general, y quizás muy especialmente es necesario transmitir mucha información en los colegios, ya que los niños pasan allí mucho de su tiempo diario, y necesitan que los adultos que les rodean sepan de su enfermedad y de cómo controlarla.

En este sentido, todavía se debe hacer un gran hincapié en la diabetes de la edad pediátrica, por eso yo creo que estos dos últimos años el Día Mundial de la Diabetes ha estado dedicado a la diabetes en el niño y en el adolescente.

Redacción Saludalia

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